Mostrando 1 - 1 de 1 disponibles
Preview post

Vino para dummies: Maridaje II

Probablemente muchos ya conocen o han escuchado la regla básica del maridaje: vino tinto con carnes rojas y comidas de sabor fuerte, y vino blanco o rosado con carnes blancas o, tal vez, no conoces nada de este tema, pero ves la combinación de vinos y comida como algo que no es para ti. Esta es la continuación de nuestro primer artículo sobre maridaje.

En Maridaje I hablamos del peso y el consumo gradual de la comida y los vinos según la intensidad y la cantidad de ingredientes. Llegamos a la conclusión de que un buen maridaje depende de que la comida y la bebida tengan las mismas características.

Desde tiempos inmemoriales el vino y la comida están destinados a entenderse, pero esta relación no tiene que ser siempre en los mismos términos. Si dos seres tienen gustos similares, todo irá de maravilla y ¿cuando eso no pasa? Aplica la ley de “los opuestos se atraen”.

Si llevamos esa teoría al mundo gastronómico aplica, más o menos, de la misma forma. Un maridaje en la misma sintonía funciona muy bien, pero cuando son opuestos que se complementan pueden generar sabores únicos.  Esta combinación recibe el nombre de maridaje por contraste y consiste en salir de lo tradicional, buscar el equilibrio a través de sensaciones opuestas. Por ejemplo, para la gastronomía picante es necesario un líquido que rebaje esa sensación ardiente. Sabores asiáticos, mexicanos y peruanos se llevan realmente bien con vinos blancos jóvenes, frescos y frutados. Otro ejemplo, puede ser el de servir quesos muy fuertes y salados con un vino dulce, para suavizar el potente sabor del queso. En Francia es ancestral el maridaje entre queso Roquefort o de cabra y vino dulce. La salinidad es “barrida” con sutileza por el dulzor del líquido.

¿Hay algo que no se pueda maridar con vino?

Cuando se profundiza en este tema pareciera que no hay combinación imposible, pero, aunque probablemente en este mundo todo se puede, los expertos de las bodegas Masi nos cuenta que, en su amplia trayectoria, les ha resultado difícil hacer buenas combinaciones de vinos con alcachofas, incluso, cuando se encuentran en una receta. Sin embargo, en este caso, todo depende de la cantidad de alcachofa en el plato y de si hay otros ingredientes que contrarresten su sabor.

Al final, el maridaje es cuestión de gustos, todo va a depender de qué tanto experimentes con texturas, sabores, aromas, etc. Una regla de oro: elige un vino que te guste beber solo, a partir de ahí sólo te queda descubrir cómo puedes combinarlo con tus platos favoritos.

Si has pensado en adquirir algunas de las referencias que tenemos disponibles en nuestra tienda de vinos, pero no sabes con qué maridarlas, puedes ir a las especificaciones de cada botella y te darás una idea.



Inicia sesión