Cata un vino espumoso como los expertos desde tu casa

Fiestas de compromiso, grados, cumpleaños, la llegada de un bebe o aniversarios, son solo algunas de las excusas para destapar un vino espumoso, pero la verdad es que este tipo de bebidas son bastante versátiles para acompañar cualquier momento. Conozcamos más

En el mundo existe gran variedad de vinos espumosos, estos se pueden encontrar en casi todas las regiones vitícolas del planeta, siendo, probablemente, los más famosos el Champagne, de Francia; el Cava, de España; y el Prosecco, de Italia. Sus nombres están relacionados a la región de producción (Champagne), al proceso de elaboración (Cava) y a la variedad de uva (Prosecco). La producción de los vinos espumosos es relativamente parecida a otros vinos, su diferencia principal está en la combinación del clima, la tierra y la variedad de uva de la región de donde provienen.

Diferencia entre un vino espumoso y un vino tranquilo

Es importante saber que los vinos tranquilos son aquellos que, por el tipo de proceso de elaboración que han experimentado, no contiene burbujas producidas por la presencia de gas carbónico, sea este natural o inducido.

Según la opinión de Joël Martínez, Export Manager de Marques de Cáceres, la mayor diferencia entre un vino espumoso y un vino tranquilo proviene del proceso de producción. El aspecto burbujeante de un vino espumoso se obtiene mediante dos métodos:

- El método tradicional para los vinos espumosos de más alta calidad, como los vinos de Denominación de Origen Champagne en Francia y Cava en España, consiste en una segunda fermentación del vino en la botella antes de terminar su proceso de elaboración.

- En cuanto a los vinos espumosos considerados de menor calidad y mucho más económicos, el gas se agrega al vino tranquilo en un tanque de acero inoxidable antes de su embotellado final, para obtener ese aspecto burbujeante.

Ahora bien, las variedades de uvas suelen ser las mismas tanto para los vinos tranquilos como para los espumosos, pero podemos encontrar regiones donde hay algunas que están dedicadas a la producción específica de vino espumoso.

Por otro lado, el método de añejamiento mínimo no es tan complejo, diverso y exigente como el de otros vinos.

Vino espumoso y comidas

Joël Martínez recomienda los Brut para el aperitivo y así despertar, refrescar el paladar e, incluso, resaltar algunos sabores a través de la propia efervescencia del vino. También van muy bien con frutos secos y pasabocas salados, embutidos y quesos de cabra u oveja. Pueden ser el complemento de moluscos, especialmente las ostras, mariscos, pescados y carnes blancas a la plancha o a la parrilla. En este caso, los platos en salsa se deben evitar.

Sin embargo, un vino espumoso Brut nunca debería ser acompañamiento de postres porque el contraste con la comida dulce en un paladar casi saturado de sabores al final de la comida hace resaltar la amargura del vino. En cambio, los espumosos semisecos y dulces sí pueden compaginar muy bien con postres a base de frutas, bizcochos o algún tipo de cheesecake, pero no con chocolate, ya que su intensidad y textura tienden a apagar el aspecto efervescente del vino. 

La cata

La cata de este tipo de vinos no es muy diferente a otras. Es importante seguir las tres fases habituales: color, aromas y gusto, pero enfocándose en el aspecto y sensaciones de las burbujas; es decir, si son finas o gruesas (mientras más finas, mejor) y si el burbujeo es vivo e intenso o discreto y apagado (cuanto más vivo, mejor). En lo que a sabor se refiere, la intensidad y la finura de la efervescencia en el paladar es señal de mayor calidad.

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